

Ahorrar en honorarios parece lógico. Pero el proyecto arquitectónico suele representar solo entre el 5% y el 15% del costo de construcción, y aun así determina:
Cuántos metros construyes
Cuánto acero y concreto realmente necesitas
Cómo se coordinan instalaciones y estructura
Qué tan eficiente será el edificio
Qué tan rápido se venderá o rentará
INVERSIÓN DEL Proyecto Arquitectónico
Define cómo se gasta el otro 85%–95% de costos de obra. Es decir, un porcentaje pequeño controla la eficiencia del resto del presupuesto.
Ejemplo realista: HONORARIOS VS COSTO TOTAL
Escenario A — “Arquitecto barato”
- Honorarios: 4% → $4 M
- Falta de coordinación, cambios en obra, interferencias
- La obra termina 10% más cara: $100 M → $110 M
TOTAL: $114 M
Escenario B — “Arquitecto estratégico”
- Honorarios: 8% → $8 M
- Diseño optimizado: estructura, m² útiles, sistemas, detalles
- La obra baja 5%: $100 M → $95 M
TOTAL: $103 M
Se pagaron $4M más en honorarios, pero el proyecto terminó $11 M más barato.


Cómo los errores en obra multiplican el costo
Honorarios muy bajos suelen significar menos tiempo de diseño:
- Planos incompletos
- Decisiones tomadas “en obra”
- Interferencias entre disciplinas
- Detalles que fallan y luego hay que reparar
Cada corrección en obra cuesta entre 3 y 10 veces más que resolverla en etapa de proyecto.
Más honorarios ≠ más caro
Un arquitecto barato aumenta la probabilidad de errores. Los errores generan retrasos. Los retrasos cuestan dinero, reputación y oportunidades.
Elegir un buen arquitecto no es un gasto extra. Es un seguro contra costos ocultos y una palanca de rentabilidad.





